1 de diciembre de 2010

BENDITO FRÍO, BENDITA LLUVIA

Ha llegado el frío y la lluvia, y de repente entran ganas de quedarse en casa, al calor de una estufa o una manta, tomando algo calentito. Apetece más acurrucarse con las personas queridas, y sentir el calor de su abrazo reconfortante.
El día no está para dar un paseo con vuestro bebé. ¿Y qué? A él, al igual que a vosotros, quizá le apetezca también sentirse acurrucadito y calentito. Estos días son fantásticos para caldear bien la habitación y pasar un buen rato dando un masajito a vuestro bebé. El estará encantado y vosotros más.

Además, en la casa, por pequeña que sea, hay todo un mundo por explorar. A través de los juegos de la gimnasia para bebes, irá descubriendo tantas cosas… y la tarde pasará volando!

El estar todo un día en casa no dejará la sensación de no haber podido hacer nada, de aburrimiento o de encierro….Todo lo contrario!! Puede ser el día perfecto, tener la oportunidad de disfrutar tranquilamente con vuestro hijo, jugando, riendo, inventando… Si os divertís en casa, no echará de menos la calle.

Y si queréis dar un paseo, o hace falta salir a hacer algún recado, aprovechad el fresquito para utilizar más la mochila ergonómica, el fular o la bandolera para llevar a vuestro bebé. Porque además de que irá muy a gusto en ella, estará calentito pegado a su mamá o papá y no tendrá que ir completamente plastificado como ocurre con los carritos, sin poder ver bien lo que ocurre a su alrededor. Son tantas las ventajas que supone llevar a un bebé en mochila… Pero no vale cualquier mochila y es muy importante conocerlas antes de comprar una. Os recomiendo el artículo de la página de Red Canguro, donde explica la diferencia entre unas y otras, la importancia de su diseño y la postura en la que debe ir el bebé.

Y como se suele decir, no hay mal que por bien no venga. Así que: bendito frío y bendita lluvia

Tahiré Eyras

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30 de noviembre de 2010

INSTINTO ANIMAL

El otro día estuve en el veterinario, para revisión de mi gato que había estado resfriado y ya de paso, para “pasarle la ITV”. Durante las 3 horas que estuve allí esperando, sin nada que hacer, tuve la ocasión de observar a todos los que por allí pasaron. Me llamó mucho la atención las conversaciones que entre nosotros se generaban, y que me recordaba las charlas entre padres en una sala de espera del pediatra: si eran buenos, si dormían mucho o no, si comían bien, que si cuanto tiempo tiene, sus juguetes favoritos… Es normal, una mascota se suele convertir en uno más de la familia. Pero lo que ya me hizo pensar, es como se relacionaban con sus mascotas. A estos animalitos los tenían en brazos casi todo el tiempo, los dejaban jugar buenos ratos y solo les llamaba la atención en casos concretos, los acariciaban constantemente, los mecían, los besaban, les hablaban con ternura cariño y con ese tonillo más fino que ponemos todos…Incluso algunos habían desarrollado una gran capacidad para “escuchar” las microseñales que expresaban sus mascotas e interpretarlas correctamente: “Cuando pone los ojillos así es que está asustado”. “Cuando pone las orejas así es que…”

De todas las personas que observé creo que ninguno se planteaba si todas esas expresiones de afecto hacia sus mascotas pudieran malcriar o pudiera ser incompatible con la disciplina y la buena educación del animalito. Todo lo contrario.

Lo más sorprendente es que un par de ellos venían con su hijo, y en ese tiempo, la comunicación, la interacción y las muestras de cariño fueron más hacia su perro que a su hijo, y con esto no quiero decir que lo quisera más, en una proporción de 5 a 1 (aproximadamente ya que no hice una medición, pero sería cuestión de hacerlo). ¿Pero por qué? ¿Quién fue a quien se le ocurrió decir que no fuéramos afectuosos con nuestros hijos?, ¿en qué momento se dijo que no abrazáramos “demasiado” a nuestros hijos? ¿En base a qué cuando todos los estudios actuales dicen lo contrario?

Pero ha quedado tan arraigado a nuestra cultura, a nuestro comportamiento, que así lo seguimos haciendo, y sin embargo nos permitimos ser más instintivos con nuestras mascotas, y sin saberlo lo hacemos mejor.

Quizá es hora de volver a hacerle caso a nuestro instinto y sentido común
Es hora de volver a escuchar a nuestros hijos y no escuchar tanto a los demás.

Tahiré

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14 de noviembre de 2010

"NO ES PAIS PARA NIÑOS..."

Recientemente ocurríó algo, que lejos de ser una mera anécdona, creo que es un claro ejemplo de por qué, hoy por hoy....
este "no es pais para niños"

Mi marido fué con nuestra hija a comprarle algo de ropa para el invierno, y fué a una conocida franquicia de ropa deportiva. Su sorpresa fué cuando el vigilante de seguridad le dijo que tenía que precintar el bolso con las cosas de la nena. El le explicó que en el bolso llevaba pañales, toallitas, agua, algo de comida y cosas que a lo largo de la compra nuestra hija iba poder necesitar y que tendría que quitar el precinto. El le dijo que no, que esas eran las órdenes y que tenía que cumplirlas. Mi marido dio media vuelta y se fué. Entiendo que cumpliera una orden, pero el responsable que la inventó, no tuvo en cuenta a los cientos de bebés y niños pequeños que pasan por esa tienda semanalmente, o no pensó una alternativa para estos casos, como enseñar el bolso a la salida, cosa que no me hubiera importado. Con este despiste de gestión, están excluyendo a muchas familias que vamos con un bolso lleno de cosas de bebés a todos lados. Y por razones económicas espero que se den cuenta pronto y lo corrijan a tiempo.

Esto es un grano más de una gran montaña de arena, donde las familias con bebés o niños pequeños nos sentimos excluidos, apartados: Casos en que en aeropuertos han tenido problemas para subir al avión con comida para bebés por motivos de "seguridad". Niños que parecen molestar en todos lados y los estamos mandando a callar constantemente porque la persona que tenemos al lado lo mira con mala cara ya sea en el autobús, en la cola del supermercado o en cualquier sitio...Constantes mensajes que envía la publicidad , los productos que se venden, que parecen creados para que los niños no nos molesten y nos dejen seguir viviendo a "nuestro ritmo", como si lo contrario fuera malo. Miles de restaurantes que no se pueden ni pisar porque en todos ellos está permitido fumar (los hosteleros deberían hacer cuentas de la cantidad de familias que irían a sus restaurantes si fueran libres de humo). Y lo más sorprendente, vecinos que se quejan si un hijo llora por la noche porque ha tenido una pesadilla o ha estado malito, pero luego se molesten si te quejas por que hacen ruido cada vez que montan una fiesta. Y a todo esto hay que añadir un triste y largo etcétera.

¿Cómo se sentirán lo niños con todo esto? Qué difícil tiene que ser llegar a un mundo y ver que no son bienvenidos.

Cuando las ciudades se queden sin niños, como ha pasado en tantos pueblos de España, nos preguntaremos en qué nos hemos equivocado, cuándo perdimos la sensibilidad por ellos y echaremos de menos, sus risas, sus lloros, sus trastadas y hasta sus mocos.

Pero por suerte, esto puede cambiar, y cada vez podemos encontrar más actividades y lugares para las familias, donde bebés y niños son bienvenidos..

Tahiré Eyras Jiménez

Teléfono 633641748
e-mail: masajeinfantilmalaga@yahoo.es
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28 de octubre de 2010

MIEDO BUENO vs MIEDO MALO...MUY MALO.

Se acercan las fiestas de Halloween, y ahora todos los cines están plagados de películas de terror, en la TV también hacen programas especiales, las tiendas y sobre todos bazares se llenan de disfraces y decoración con calabazas, brujas y fantasmas y hasta en los colegios...y lo más sorprendente, hasta en las escuelas infantiles (de 0 a 3 años) se organizan fiestas con mucho mieeeeedo.
¿Pero sabemos qué es el miedo? ¿Cuál es su mecanismo?
Antes de continuar con este artículo os invito a leer la definición de miedo de la wikipedia (pincha aquí).

Por tanto, podemos diferenciar, el miedo adaptativo asociado a la supervivencia y al que llamaré MIEDO BUENO. Este miedo "bueno", irá cambiando en las diferentes etapas del desarrollo, y le permitirá al niño detectar las señales ante peligros verdaderos y reaccionar. Nuestro hijo podrá evitar montarse en la furgoneta del primer desconocido que se lo diga, meterse en un agujero estrecho y oscuro donde pueda quedar atrapado, evitar ciertos animales que le puedan resultar amenazantes, o que quiera salir volando por la ventana como Superman, o tirarse a una piscina por la parte onda sin saber nadar. En definitiva entre temerario y temeroso hay un término medio y sano. Creo que este miedo bueno no debe ser sobrealimentado, para no llegar a extremos en los que el niño no quiera relacionarse con nadie más que con sus padres, o sufra pánico por cruzarse con un cariñoso y bien amaestrado perrito.

Pero por otro lado tenemos el miedo irracional, al que llamaré MIEDO MALO, y del que tendremos que estar pendientes sobre todo este fin de semana. Este es el miedo a los fantasmas, al coco, al monstruo del armario, a la bruja mala malísima del cuento, o al hombre del saco que quiere hacer zurrapa contigo...Es un miedo a lo inexistente. Por eso, debemos tener cuidado con lo que hacemos en Halloween, valorar en qué etapa de desarrollo está el niño y cómo percibe y entiende el mundo que rodea a esa edad.

En la etapa de  0 a 2 años, los niños están en la etapa sensoriomotora en el que normalmente aún no tienen desarrollado la permanencia de los objetos (pincha aquí ) Entonces, si nos ponemos una máscara, aunque sea delante de nuestro hijo, no va a entender que somos nosotros, percibirá que de pronto hemos desaparecido y ha aparecido un monstruo delante de él y se puede asustar....y mucho.

A partir de los 3 años, su imaginación está a plena potencia y todo lo que vean por la tele, el cine, los cuentos, a través de la cultura popular (como el coco), o personas disfrazadas puede impactarle mucho. Además a esta edad no diferencian bien la realidad y la ficción y esto hace que, cruzarse por la calle con la bruja mala pueda convertirse en una experiencia aterradora porque puede pensar que es real, y el miedo que sentirá podría ser equiparable a si nosotros adultos sufriéramos un atraco a mano armada.

Por eso, es muy importante evitar los sustos y las bromas y preparar al niño si nos encontramos con una situación inevitable. En estos casos podemos darle la mano o cogerlo en brazos, proporcionarle seguridad y protección y hacerle ver la diferencia entre la realidad y la ficción.

Para mi opinión, el miedo MALO, es miedo gratuito, innecesario y que puede causar inseguridad y puede tener consecuencias como volver a mojar la cama, pesadillas, insomnio o reacciones inadecuadas a situaciones normales. Una angustia de sobra para un niño que ya tiene suficiente con adaptarse a la sociedad en la que vivimos.

"A Maria y sus familia"

Tahiré Eyras Jiménez