21 de febrero de 2013

"Silla mala, silla tonta (o cómo enseñar a un niño a pegar)"



 Pongámonos en situación: Un bebé está jugando por el salón y por accidente se choca con una silla. La reacción del bebé posiblemente sea empezar a llorar porque le ha dolido el golpe. Y corriendo va la abuela, abuelo, papá, mamá o quién sea para auxiliar al bebé y con la intención de consolarlo  le dice algo así como: “Ay! ¿La silla te ha pegado?, ay! Silla mala! Silla tonta!, toma, toma, vamos a darle a la silla!”

¿Os suena?

En un principio parece algo sin importancia y hasta puede resultar gracioso. Parece que hace efecto porque el bebé se distrae, cambia su punto de atención en otra cosa y así parece que deja de llorar, incluso puede que le haga gracia y se ría. Esto no consuela de verdad, sólo tiene el efecto “distracción”. ¿Pero qué está aprendiendo con esta forma de reaccionar?

 Pues he estado dándole vueltas y he llegado a la siguiente conclusión:

-Le estamos enseñando a pegar en respuesta o como venganza: Si algo te hace daño, zas!, dale una torta. Pero responder pegando no va ni a calmar ni minimizar el dolor del golpe, no consuela, no satisface de verdad. Como comento en el párrafo anterior, sólo distrae.

-Los niños tiene una gran capacidad de aprender, lo hacen rápidamente y luego saben aplicar lo aprendido en otros contextos, saben generalizarlo. Esto puede provocar el bebe piense: como la silla, si algo me hace daño hay que pegarle, pues a mi hermanita si me quita un juguete…..hay que pegarle. Y si el gato no me hace caso, hay que pegarle. Y si mamá me cambia el pañal ahora que no me apetece….hay que pegarle! Por eso debemos evitar comportamientos que no queremos que repitan y este es el caso.

-Por último, creo que podríamos estar condicionando algo importante: El locus de control http://es.wikipedia.org/wiki/Locus_de_control
En el enlace  podéis ver una definición de los locus de control bastante completo. Creo que un buen posicionamiento del locus de control se puede ir adquiriendo desde el nacimiento, con nuestras reacciones, nuestros ejemplos y nuestras formas de abordar cada problema y situación. Cuando le pegamos a la silla, le estamos diciendo al bebé que es la silla que le ha atacado, que las sillas son “malas”,  que no ha sido él que ha metido la cabeza debajo o iba demasiado rápido, y que él no puede hacer nada ya que no depende de él y no aprenderá a evitarlo. Quizá sería mejor explicarle que las sillas simplemente son duras y están en medio del salón y que si tiene cuidado al pasar cerca de ellas no se dará golpes. Según irá creciendo podremos evitar actitudes como: “el profe me ha suspendido porque me tiene manía” o de adultos ,“la columna del parking me atacó”, “siempre me tocan los peores clientes”, y un largo etcétera.

¿Qué opináis? ¿Qué le decís a vuestro bebé cuando se cae o se golpea para consolarlo?

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